
Trenes de prueba comenzaron a circular por la Línea South Orient, entre Presidio, Texas, y el puente ferroviario internacional con Ojinaga, como parte de los preparativos para reactivar el transporte de carga tras más de dos décadas de inactividad.
Las pruebas se realizan en una nueva instalación de inspección de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), donde se verifica el funcionamiento de los equipos para revisar vagones procedentes de México.
La rehabilitación fue posible tras la construcción de un nuevo puente ferroviario sobre el Río Bravo, concluido en 2024, que sustituyó al anterior, destruido por incendios en 2008 y 2009.

Se prevé que el servicio comercial de carga transfronteriza comience a principios de 2027, con una conexión entre la región de Chihuahua y el área de Dallas-Fort Worth, lo que podría impulsar el comercio y el desarrollo económico de la región fronteriza.
Además, Texas Pacifico Transportation recibió una subvención federal superior a 35.2 millones de dólares para mejorar la infraestructura ferroviaria del corredor.
Ante el regreso de los trenes, autoridades de Presidio exhortaron a los automovilistas a extremar precauciones en los cruces ferroviarios, debido a que el tránsito de convoyes no se registraba desde hace aproximadamente 20 años.