EL NUMERO 41 Y LA ANÉCDOTA DE LA ESCUELA SECUNDARIA FEDERAL DE OJINAGA.

✍️Por: Profr. Juventino Juárez


Hay muchísimas anécdotas de hechos ocurridos en los salones y patios de la secundaria:
Una de ellas tiene que ver con un problema muy serio al que se enfrentó el Profr. Gustavo Domínguez cuando hubo protestas airadas de estudiantes que no querían aparecer en las listas de asistencia con el número 41. Mientras no se conoció la historia no hubo problemas, pero cuando dos alumnos de diferente grupo que sí conocían la historia de ese número, se rebelaron, provocando que el director, el Profr. Gustavo encontrara una solución salomónica.
Durante mucho tiempo, por caballerosidad, por darle los mejores lugares a las mujeres o por darle primero su lugar a las mujeres las listas iniciaban con las damas. Así las cosas, durante mucho tiempo las listas de asistencia las encabezaban las mujeres. Siempre poniendo un primer lugar el apellido y por orden alfabético. Iniciaban con la A, por ejemplo, Adame, Álvarez, Bonilla, Castro etc. Como los grupos eran por lo general arriba de 60 alumnos por grupo, así que por lo regular la lista de mujeres alcazaba hasta el 30 o 35 y luego seguían los hombres en donde forzosamente el número 41 le tocaba a un hombre.


Sabio como era el Profr. Gustavo, optó por invertir el proceso de listado. Puso primero a los hombres y luego a las mujeres. De esta manera la lista de hombres llegaba si acaso al número 30 o 35 y luego seguían las mujeres a las que alguna de ellas les tocaba el número 41 y ahí sí todo pasaba desapercibido.
En México el número 41 no tiene ninguna validez y es ofensivo para los mexicanos La influencia de esa tradición es tal que hasta en lo oficial se pasa por alto el número 41. No hay en el ejército División, Regimiento o Batallón que lleve el número 41. Llegan hasta el 40 y de ahí se salta al 42. No hay nómina que tenga renglón 41. No hay en las nomenclaturas municipales casas que ostenten el número 41. Si acaso y no hay remedio, el 40 bis. No hay cuarto de hotel o de sanatorio que tenga el número 41. Nadie cumple 41 años, de los 40 se salta hasta los 42. No hay automóvil que lleve placa 41, ni policía o agente que acepte ese guarismo
Pero de donde viene este asunto. Esta es la historia que justifica el por qué los alumnos se niegan a aceptar ese número en su lista.
Diversas fuentes citan la realización de fiestas y eventos públicos como desfiles con hombres y mujeres travestidas, aunque se justificaban como fiestas de disfraces. Igualmente era costumbre que los hijos de la clase alta de la ciudad pasearan por la calle de Plateros (hoy Madero) en su ropa a la última moda y fuesen conocidos como «pollos» o «lagartijos» (palabras despectivas para «dandi»), los cuales eran comúnmente asociados con el ocio, la vanidad o la holgazanería, y eran hostigados por la policía por afeminados.


El «baile de los cuarenta y uno» fue una redada policial realizada el 18 de noviembre de 1901, durante el régimen del presidente Porfirio Díaz. Ocurrió en la colonia Tabacalera de la Ciudad de México, contra un baile de hombres que se estaba realizando en la calle La Paz, de los cuales 21 estaban vestidos de hombres y 21 de mujeres. Participaron 42 hombres en aquel baile, pero solo fueron arrestados 41, de aquí proviene el nombre porque el Yerno del Presidente Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre y Mier logró escapar, o se supone, lo dejaron escapar para que no se afectara la familia presidencial, así que los arrestados fueron solamente 41.
El primer castigo arbitrario dado por la policía para todos los detenidos fue barrer la calle fuera de los cuarteles a donde fueron enviados, aún con los vestidos de la fiesta.
A las cinco y media de la mañana, sin un proceso o juicio previo, partieron en trenes del ejército desde la estación de Buenavista hacia Veracruz, solo 19 —el periódico El País informó de 12 de los 41 detenidos a realizar trabajos forzados al puerto de Progreso, Yucatán.


Los vagos, rateros y afeminados que han sido enviados a Yucatán, no han sido consignados a los batallones del Ejército que operan en la campaña contra los indios mayas, sino a las obras públicas en las poblaciones conquistadas al enemigo común de la civilización.
Ahí fueron forzados a alistarse en el Ejército mexicano, medida ante la cual quisieron realizar juicio de amparo algunos de los detenidos sin éxito. Por esa razón, casi un siglo después fueron conocidos algunos nombres de los detenidos: Pascual Barrón, Felipe Martínez, Joaquín Moreno, Alejandro Pérez, Raúl Sevilla, Juan B. Sandoval y Jesús Solórzano.[ Se desconoce el destino final de las personas castigadas y cuanto duró su cautiverio, aunque Salvador Novo comentó que probablemente fue Chetumal.
Pese al impacto de los hechos, reportes periodísticos hablan de que las reuniones y fiestas incluso de algunos de los presentes en esta redada, siguieron ocurriendo en sitios como los baños públicos.

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