Ideales para descubrir el desierto en tu próxima travesía por el este del estado.

El Cerro Alto: Con sus mil 438 metros de altitud y su característico doble pico, esta elevación es de los puntos de referencia geográficos más reconocibles de la zona fronteriza, visible desde kilómetros de distancia tanto del lado mexicano como desde Presidio, Texas.
El Ojo Caliente de San Antonio del Bravo: En pleno desierto de nuestra frontera, brotan aguas termales y ricas en minerales entre las rocas, un lugar donde puedes relajarte desde aquí se contemplan los cerros y el Río Bravo de fondo, casi rozando los límites con Texas.

El Pilón de San Antonio del Bravo: Una imponente y hermosa formación rocosa vertical de roca estratificada que domina el paisaje. Sus capas visibles narran miles de años de erosión y sedimentación del antiguo desierto chihuahuense, sirviendo como un guardián del horizonte y refugio para la flora y fauna endémica.

¡Anímate a explorar el desierto fronterizo!