🖤𝙄𝙉 𝙈𝙀𝙈𝙊𝙍𝙄𝘼𝙈/En Amorosa Memoria de Nuestra MadreMaria Delia Pina Baeza25 de marzo de 1942 – 2026

Con profundo dolor en nuestros corazones, nos despedimos de nuestra amada madre, Maria Delia Pina Baeza, quien falleció pacíficamente en su hogar en Arvin, California, a la edad de 84 años.
Nuestra madre nació el 25 de marzo de 1942 en Ojinaga, Chihuahua, México, hija de Manuel Pina y Manuela Bustamante. Fue la menor de nueve hermanos y creció en una familia numerosa donde la fe, la fortaleza, el sacrificio y el amor mutuo eran profundamente valorados.
Maria Delia compartió cinco hijos con Ruben Prieto Baeza: Ruben P. Baeza Jr., Rene Baeza, Raul Baeza, Rolando Baeza y Rosalinda Baeza. Su amado hijo Rolando falleció el 2 de febrero de 1990. La pérdida de un hijo es algo que una madre jamás olvida, y Rolando permaneció para siempre en su corazón.
Nuestra madre fue el pilar de nuestra familia.
Dedicó su vida a sus hijos y pasó la mayor parte de sus años como ama de casa, cuidando de su familia y procurando que sus hijos tuvieran todo lo que necesitaban. Su vida fue una vida de sacrificio, entrega, fortaleza y amor incondicional.
Estuvo presente en los buenos momentos y en los tiempos difíciles. Llevó sobre sus hombros las cargas de su familia, oró por sus hijos, se preocupó por ellos, los animó y los amó con ese amor de madre que jamás podrá ser reemplazado.
La fe católica de nuestra madre estuvo en el centro de su vida. Fue una católica devota que oraba fervientemente a nuestro Señor Jesucristo. A través de cada prueba que enfrentó, se mantuvo firme en su fe. La oración le dio fortaleza, consuelo y esperanza, y su fe se convirtió en parte del fundamento espiritual
que transmitió a su familia.
Pero nuestra madre también sabía disfrutar de la vida; Amaba la música y le encantaba bailar,
con frecuencia se escuchaba música en su hogar, y eso le traía una gran alegría. Uno de los recuerdos que permanecerá para siempre de manera especial en nuestros corazones es escuchar a Mamá pedirle a su hijo mayor, Ruben Baeza Jr., que bailara con ella. Esos momentos eran sencillos, pero significaban todo.

Comenzaba una canción, Mamá quería bailar, y durante esos momentos no existía nada más que la música, la alegría, las risas y el amor entre una madre y su hijo. Esos son recuerdos que el tiempo jamás podrá borrar.
Maria Delia fue mucho más que nuestra madre. Fue nuestra fortaleza, nuestro fundamento y el corazón
que ayudó a mantener unida a nuestra familia.
Sus manos nos cuidaron.
Sus oraciones nos protegieron.
Sus sacrificios nos sostuvieron.
Su fe nos inspiró.
Y su amor ayudó a convertirnos en las personas que somos hoy.

Aunque nuestros corazones están profundamente entristecidos por su partida, damos gracias por los 84 años que Dios le concedió en esta tierra y por cada recuerdo que tuvimos la bendición de compartir con
ella.
Encontramos consuelo al creer que el Señor a quien ella oró con tanta fidelidad durante toda su vida ahora la ha recibido en Su presencia eterna.
Mamá, nunca habrá otra como tú.
Extrañaremos tu voz.
Extrañaremos tus oraciones.
Extrañaremos escuchar tu música.
Extrañaremos verte bailar.
Extrañaremos tu fortaleza y tu presencia en nuestra familia.
Pero, sobre todo, te extrañaremos a ti.
Tu amor continuará viviendo dentro de cada uno de nosotros, y las enseñanzas, la fe, la fortaleza y los recuerdos que nos dejaste serán transmitidos a nuestra familia por muchas generaciones.
Por deseo de nuestra madre, honraremos su última voluntad con un servicio funerario privado, donde su
familia se reunirá para celebrar su vida, llorar su partida, orar por ella y despedirse amorosamente por última vez.
Descansa en paz eterna, Mamá.
Hasta que volvamos a encontrarnos, que Dios te sostenga en Sus amorosos brazos.
Vivirás para siempre en nuestros corazones.

Que su memoria sea siempre una bendición.

Atte: Familia Baeza Piña

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