VIAJE RELÁMPAGO A COYAME DEL SOTOL🌵

✍️Por: Profr. Juventino Juárez

El desierto no solo resguarda arenas y horizontes infinitos; custodia memorias que aguardan el instante preciso para ser contadas. Este viernes 19 de junio de 2026, bajo el cobijo de ese mismo cielo azul, los caminos nos condujeron a Coyame del Sotol. El propósito del viaje era entrañable: poner en manos de su Presidente Municipal, Armando Reyes Mancha, el fruto de largas jornadas de investigación y nostalgia, mi más reciente obra histórica: Revelaciones del Desierto.


El libro es, en esencia, un viaje por la línea del tiempo; un esfuerzo por rescatar y abrazar los hilos invisibles que entrelazan el destino de cuatro pueblos hermanos: Ojinaga, Coyame, Manuel Benavides y Presidio, Texas. No iba solo en esta travesía. Me acompañó Porfirio Levario, Presidente Seccional de Cuchillo Parado, con quien comparto el entusiasmo de un ambicioso proyecto turístico que busca encender los reflectores sobre las maravillas de nuestra tierra. Al cruzar el umbral de la alcaldía, la hospitalidad norteña se hizo presente: fuimos recibidos no por la rigidez del protocolo, sino con la calidez franca de los viejos amigos.
A Armando lo conozco desde hace ya muchos ayeres. A lo largo del tiempo, he cultivado por él un profundo respeto y una sincera admiración. Sin importar el escenario —ya fuera como asesor político o al frente de distintas carteras gubernamentales en el estado de Chihuahua—, su impronta ha sido siempre la misma: una actitud resuelta, un espíritu que camina de frente y una capacidad inagotable para emocionarse con el rol que la vida le asigna. Lo recuerdo alegre, fiel a sus convicciones, con el don de la conciliación en la palabra y una pasión desbordante en el actuar.
Hoy, al mirarlo detrás de su escritorio, descubrí al mismo hombre. La investidura de Presidente Municipal no ha mermado su frescura; al contrario, lo encontré vibrante, impulsando políticas públicas innovadoras que rompen moldes tradicionales para servir mejor a su comunidad. En sus ojos se adivina que su entrega no persigue el frío beneficio de un sueldo ni los destellos efímeros de la fama; lo mueve el deseo genuino de vaciar el alma en su trabajo, de heredar un Coyame que sea, cada día, un mejor hogar para los suyos.
En la intimidad de la charla, la realidad se desnudó sin artificios. Armando nos compartió sus aciertos y victorias, pero también aquellos sinsabores inevitables que trae consigo el poder en tiempos de turbulencia política y social. Hablamos de la metamorfosis del paisaje y de la vida cotidiana gracias a ese tramo carretero que acaricia ya su fin; conversamos sobre el florecer de las escuelas y de la valentía de esos jóvenes estudiantes que hoy se atreven a desafiar los límites geográficos de su municipio para conquistar nuevos saberes.
Sin embargo, hubo un relato que se quedó gravitando con especial fuerza en el espacio: un proyecto profundamente humano implementado en Las Garzas. Ahí, donde la vulnerabilidad suele ensombrecer las miradas, se ha sembrado una semilla con los niños de la comunidad, quienes paso a paso comienzan a mostrar una conmovedora evolución académica y social. Al escuchar el impacto de esta obra silenciosa, el deber de la crónica se hizo evidente: sellamos el compromiso de volver para realizar un reportaje que documente este milagro cotidiano. Porque las buenas nuevas, aquellas que nacen del corazón del desierto y transforman realidades, merecen ser gritadas al mundo como un faro de inspiración para otras comunidades.
Dejamos Coyame con el espíritu encendido y la certeza de que la historia no solo se escribe rememorando el pasado, sino también reconociendo a quienes, en el presente, labran con pasión el porvenir de nuestros pueblos.

🌎OJINAGA
Noticias
http://www.ojinaganoticias.mx.

Deja un comentario