
Estas formaciones forman parte de la Cuenca de Chihuahua.
El estado de Chihuahua alberga tres reservas estratégicas de hidrocarburos (Ojinaga-Coyame, La Casita y La Peña) descubiertas originalmente por PEMEX entre las décadas de 1970 y 1980, las cuales contienen gas convencional y shale a profundidades de hasta 4 kilómetros.
Aunque los descubrimientos iniciales datan de hace décadas y las labores exploratorias se interrumpieron, la evidencia técnica acumulada durante los años sitúa a Chihuahua como una región con reservas de gas convencional y gas shale.
¿Dónde se encuentran?
Brigadas de exploración de Petróleos Mexicanos (PEMEX) identificaron los primeros indicios de hidrocarburos en Chihuahua durante las décadas de 1970 y 1980, aunque los trabajos iniciales fueron abandonados. Informes técnicos posteriores, incluidos documentos de PEMEX Exploración y Producción de 2013, confirmaron la presencia de asfalto, aceite y gas en la región, y señalaron la existencia de reservas probadas de gas sale, de acuerdo al artículo “¿Hidrocarburos en Chihuahua?” de Alejandro Villalobos Aragón.
Las prospecciones realizadas en los años setenta y ochenta arrojaron vestigios en varias perforaciones, pero no se continuó con la explotación en ese momento. Técnicos señalaron que, en el curso de esas exploraciones —orientadas originalmente a buscar reservas diáfanas— se identificaron formaciones con gas de esquisto. En 2013, perforaciones exploratorias y manifestaciones superficiales ratificaron la presencia de hidrocarburos en la zona, indica Alejandro Villalobos Aragón.
Las reservas fueron encontradas en:
Ojinaga‑Coyame: Extiende de Ojinaga a Coyame; se ubica a una profundidad aproximada de 500 metros y contiene gas convencional y gas shale.
•La Casita (Ojinaga‑Aldama): Se prolonga desde Ojinaga hacia Aldama; está a unos 2,000 metros de profundidad y su potencial es principalmente de gas shale.
•La Peña (Ojinaga‑Villa Ahumada): La más profunda, con alrededor de 4,000
metros de profundidad; se extiende hasta Villa Ahumada y, según reportes técnicos, podría alcanzar áreas cercanas a Casas Grandes.
Estas formaciones forman parte de la Cuenca de Chihuahua. Debido a la naturaleza de las rocas del subsuelo, los estudios técnicos estiman que su explotación requeriría el uso de fracturamiento hidráulico (fracking) para ser viable, pues el gas shale se encuentra atrapado en formaciones rocosas, a diferencia de los depósitos convencionales de hidrocarburos.
El desarrollo del gas shale en Chihuahua tendría un impacto económico significativo centrado en la autosuficiencia energética, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica, sin embargo, también se debe de tomar en cuenta el impacto ambiental que tendría.