SE APAGA LA VOZ….. PERO NACE LA LEYENDA
✍🏻Por Profr. Jorge Luis Núñez Moreno

La música norteña pierde hoy una de esas voces que no se repiten. Se apaga la leyenda de «Milo» Meléndez, orgullo de Ojinaga, tierra fronteriza de tradición musical y de hombres que cantan con el alma. Su partida deja un profundo silencio entre quienes crecieron escuchando su voz recia, clara y llena de sentimiento, una voz que parecía traer en cada nota el polvo del desierto y el viento del Río Conchos y Bravo.

«Milo» Meléndez no fue solamente un cantante; fue un intérprete auténtico de la música norteña, de esas voces que no necesitan artificios porque nacen de la vida misma. A lo largo de su trayectoria formó parte importante de diversas agrupaciones y compartió escenario y amistad con grandes exponentes del género, entre ellos los Rieleros del Norte, Rebeldes del Bravo, Jilgueros del Arroyo, Conjunto Amanecer, además de coincidir con figuras como Polo Urías y su Máquina Norteña, y con agrupaciones como los Norteños de Ojinaga, y más recientemente compartió escenario con Los García de Parral.
Su voz formó parte de innumerables bailes, serenatas, fiestas y reuniones donde la música norteña es más que un género: es identidad, memoria y sentimiento. Quiénes lo escucharon saben que cuando Milo cantaba, no solo interpretaba una canción; cantaba historias de la vida fronteriza, del amor, del desamor y del orgullo norteño.

Pero quizá lo que más distinguió a Milo Meléndez no fue únicamente su talento, sino su calidad humana. Fue siempre un hombre sencillo, modesto y profundamente humilde. De esos artistas que, a pesar del reconocimiento y del cariño del público, nunca dejó de ser gente del pueblo, cercana, agradecida con la vida y con su gente.
Su voz se apaga en la tierra, pero queda viva en cada grabación, en cada recuerdo y en cada acordé que algún músico norteño toque pensando en él. Porque los grandes intérpretes no se van del todo: permanecen en la memoria colectiva y en el corazón de quienes lo escucharon.
Así se despide un hombre que le dió identidad y sentimiento a la música de su tierra.
Descanse en paz Milo Meléndez, orgullo de Ojinaga y de la música norteña.
Se apaga la voz… pero nace la leyenda. Eso nomás.




