
Mientras muchos rostros del Cine de Oro se quedaron atrapados en una época,
La ojinaguense Luz María Aguilar hizo algo que muy pocos lograron:
cruzó del cine a la televisión… y sobrevivió.
La vimos junto a los grandes de la comedia mexicana:
Tin Tan, Resortes, Viruta y Capulina.
Risas, picardía y oficio puro en películas que hoy son memoria colectiva.
Pero cuando el cine empezó a apagarse para muchos,
ella no desapareció.
Entró a nuestras casas, a la hora de la comida, a la sobremesa.
Durante años fue parte de Hogar dulce hogar,
convirtiéndose en un rostro familiar, cercano, entrañable.
No como estrella lejana…
sino como alguien que sentías de la familia.
No todos los actores del Cine de Oro supieron adaptarse.
Muchos quedaron en el recuerdo.
Ella se quedó en la vida diaria de varias generaciones.


