
En la aduana de Ojinaga, muchos paisanos coinciden en la tardanza como en una preocupación constante por la falta de criterio y el no respeto a los semáforos fiscales como a las franquicias establecidas por la ley.
El semáforo fiscal existe para dar certeza al viajero. Si marca verde, debe respetarse; si marca rojo, debe aplicarse el procedimiento correspondiente con legalidad, claridad y criterio, no con arbitrariedad. Sin embargo, en repetidas ocasiones se reporta que, aun con luz verde, se realizan revisiones excesivas o se imponen cobros que no se explican de manera transparente y solicitan a los Senadores y diputados que sean observadores en Ojinaga.
Las franquicias no son un favor: son un derecho de los paisanos, especialmente de quienes regresan a visitar a sus familias y aportan año con año a la economía del país. La Guardia Nacional está para apoyar y brindar seguridad, no para generar miedo, molestia o sensación de abuso.

Se pide respeto, trato digno y aplicación correcta de la ley, no excesos. Ojinaga es puerta de entrada para muchos connacionales; lo mínimo que esperan es ser recibidos con justicia, criterio y humanidad.
Aunado a que solo un carril funciona tienen un detector de rayos X que no funciona y solo obstruye el tránsito y a las autoridades no les importa, falta planeación y observadores.