ADOLESCENTE ASESINA, DESCUART1ZA Y SE COME A COMPAÑERO DE ESCUELA.

La ciudad egipcia de Ismailia despertó con horror tras el crimen cometido por Youssef Ayman, un adolescente de 13 años que confesó: “sabía a carne empanizada”.

Mohamed Ahmed, compañero de escuela, fue llevado por Ayman a su casa aprovechando la ausencia de sus padres.

Allí, lo golpeó brutalmente con un palo de madera.

Posteriormente, el menor utilizó una sierra eléctrica para descuartizar el cuerpo. Guardó los restos en una mochila escolar y los dispersó por la ciudad.

La frase “sabía a carne empanizada” estremeció a las autoridades, quienes confirmaron que Ayman probó la carne por curiosidad, según su propia declaración.

Durante el interrogatorio, el joven aseguró que imitaba escenas vistas en películas y videojuegos y que sabía a carne empanizada. La policía rastreó cada zona donde dejó fragmentos del cuerpo.

La evaluación médica reveló angustia psíquica severa y un entorno familiar disfuncional. El caso abrió un debate sobre salud mental infantil y consumo de violencia digital.

Mientras tanto, la comunidad escolar permanece en shock. Padres y docentes exigen mayor control sobre contenidos audiovisuales y atención psicológica preventiva en las aulas.

Expertos advierten sobre el riesgo de banalizar la violencia en medios juveniles.

La frase “sabía a carne empanizada” se volvió viral, generando rechazo, memes y análisis en redes sociales. El morbo digital complica el duelo colectivo.

Este caso exige reflexión profunda. ¿Estamos educando emocionalmente a nuestros niños? ¿Qué límites deben imponerse al entretenimiento violento y sin supervisión?

La historia de Youssef y Mohamed no debe repetirse. Urge fortalecer redes de apoyo, detectar señales de alarma y proteger la infancia con responsabilidad compartida.

Este crimen exige atención urgente: proteger la infancia, regular contenidos violentos y fortalecer el apoyo emocional debe ser prioridad nacional inmediata.

Vía @rdnvenezuela

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