La Familia Olivas Ontiveros da las Gracias a todas y todos que estuvieron presentes en fallecimiento de nuestro padre señor Lauro Olivas.
Gracias por sus mensajes, llamadas, ofrendas florales y habernos acompañado en estos momentos de dolor de la familia.

Descanse en Paz Padre.
El viaje de Lauro comenzó en el pequeño pueblo donde nació, donde cultivó una profunda conexión con la tierra que daría forma al trabajo de su vida en la agricultura. Su dedicación al trabajo duro y la responsabilidad fue evidente en todos sus esfuerzos. Todas las mañanas, sin falta, Lauro llamaba a sus hijos para asegurarse de que estuvieran despiertos y preparados para el día siguiente. Estas llamadas no fueron sólo recordatorios de atención, sino también expresiones de su interés genuino en el bienestar de sus familias, sus cónyuges y sus numerosos nietos.
La esencia del carácter de Lauro se podía ver en su forma de afrontar la vida. Era un hombre de convicciones claras; cuando no deseaba participar en algo, decía un rotundo «no» y su decisión era definitiva. Sin embargo, su firmeza se equilibraba con un espíritu generoso, siempre dispuesto a echar una mano a los necesitados.

El amor de Lauro por la música y su naturaleza sociable lo convirtieron en un miembro querido de su comunidad. Tenía una canción para cada ocasión y era conocido por su capacidad de levantar el ánimo con su voz. Su pasión por la vida se extendió a su amor por los caballos, incluido su caballo de carreras, «Media Noche», lo que le produjo gran alegría y orgullo.
Como padre, Lauro fue excepcional. Predicó con el ejemplo, enseñando a sus hijos el valor del trabajo duro, la importancia de la familia y la alegría de vivir la vida al máximo. Su liderazgo brilló más durante los arreos de ganado, donde estuvo a cargo de garantizar el paso seguro de más de 500 vacas y 300 ovejas hasta su destino. Estas experiencias no sólo demostraron su habilidad y determinación, sino que también sirvieron como recuerdos preciados para su familia y todos los que trabajaron junto a él.
El espíritu romántico de Lauro se hizo más evidente en su búsqueda del amor. Pidió la mano de su esposa no sólo una vez, sino dos veces, un testimonio de su naturaleza apasionada y amorosa. Juntos, construyeron una vida llena de risas, canciones y mucho amor, que ahora perdura a través de su notable legado.
A Lauro le sobreviven sus devotos hijos, Isidro, Nicandro, Arturo, Lauro, Antonio, Saúl y René Olivas Ontiveros; sus hijas Martha, Martina, Maribel y Lorena Olivas Ontiveros; su hermana, Blandina Martínez Olivas; cincuenta y un nietos; y numerosos bisnietos. Cada uno de ellos lleva una parte de su espíritu indomable, de su amor por la vida y de su ilimitada capacidad de amar.
Lauro Olivas será recordado como un hombre que vivió la vida en sus propios términos, con el corazón lleno de pasión y el alma llena de canción. Su legado de amor, fortaleza y devoción familiar seguirá inspirando a todos los que lo conocieron. Aunque haya dejado esta tierra, el eco de su risa y la calidez de su presencia permanecerán para siempre en los corazones de sus familiares y amigos. La vida de Lauro fue un testimonio del poder del amor, el valor del trabajo duro y la importancia de la familia: un verdadero faro de perseverancia y alegría para todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
