ESTO NO ES DE DIOS



✍️Por: Francisco Jaquez
Ojinaga, Chih.- Hasta la redacción de PJ Noticias, nos hicieron llegar información de que en los campos menonitas había personas, en su mayoría de la etnia Tarahumara, que vivían prácticamente a la intemperie y soportaban temperaturas congelantes cómo las que se han estado presentando en los últimos días.
Con dicha información, nos abocamos en la búsqueda de estas personas, por lo que nos dirigimos a los campos menonitas de El Oasis, ubicados a una hora aproximadamente de la cabecera municipal.


Recorrimos por la carreteras del Oasis y no pudimos encontrar a simple vista casas como las que nos habían señalado, por lo que continuamos por la misma vía y avanzamos a los campos de Nueva Holanda, tampoco pudimos ver nada fuera de lo común, por lo que nos regresamos de nueva cuenta al Oasis a tratar de entrevistarnos con algunos residentes para que nos orientaran o nos dieran información de cómo localizar este tipo de asentamientos.
A la salida de El Oasis, nos encontramos con una persona del sexo masculino, el cual caminaba solo al costado de la carretera, a simple vista se le podía notar que era raramuri, y para nuestra fortuna hablaba poco español.





Le expliqué que andabamos buscando y el nos dijo que si sabía dónde había casas como esas, le pedimos que si nos podía mostrar dónde era o bien, que se subiera al vehículo con nosotros y nos llevará a dónde se ubicaban.
Acepto y tomamos por la misma carretera por donde ya habíamos pasado, tratando de obtener mayor información, le preguntamos su nombre y este se limito a decirnos «Esgar».
Al toparnos un camino de terracería y seguir por la carretera, Esgar dijo por allá, moviendo el brazo izquierdo y tomamos la terracería, por la cual caminamos varios kilómetros, nuestro callado guía, se limitaba a responder con monosílabos, mientras nos decía que ya mero llegábamos, que ya estábamos cercas, eso lo dijo desde que salimos y ya habíamos recorrido bastantes kilómetros.
Después de cruzar algunos campos y cerca de 30 minutos de camino, por fin logramos ver unas casas, si así se le pudieran llamar a unos palos cubiertos de hule negro y afuera de ellas a un grupo de trabajadores del campo, los cuales platicaban recargados en una traila, tomando los pocos rayos del sol que aún había.
Descendimos y platicamos con Santos Telles y Enrique Palma, quienes nos dijeron que ese pequeño asentamiento, el cual constaba de por lo menos unas 8 chozas, construidas de palos y hule negro para resguardarse del frio, era dónde vivían cerca de 22 o 23 personas.
Nos comentaron que se dedicaban a la cosecha de cacahuate, que les pagaban a 12 pesos el kilo, que la mayoría eran originarios de Guachochi y de Guadalupe y Calvo y que llegaron a los campos menonitas a probar suerte, todavez que en la sierra, la vida estaba muy dura.
Al lado de estas personas, también se encontraban un par de niñas de 13 y 14 años, quienes dijeron también radicar en dicho asentamiento y que al igual que los adultos, se dedicaban a la cosecha del cacahuate.
Según manifestaron estos trabajadores del campo, ellos laboran todos los días y el sábado, les pagan lo que ganaron y los llevan a El Oasis, dónde generalmente realizan las compras del mandado y si acaso se les olvida o necesitan algo y se acuerdan estando ya de regreso en «su casa», tienen que caminar al menos 8 horas para ir a comprarlo, es decir, cuatro de ida y otras 4 de regreso a pie.
Refugio Chaparro y Beto Quiñónez, quienes también dialogaron con PJ Noticias, señalaron que es muy poca o nula la ayuda que reciben por parte de las autoridades, ya que estas se limitan a entregar los apoyos en el albergue, mientras que muchos como ellos están en los campos, en casas de hule y de palos.

Refugio Chaparro, quien se mostró más desenvuelto, señalo que el fue maestro de Conafe allá en la sierra, pero que el sueldo era muy poco por lo que desidio salirle a la aventura y actualmente está en la cosecha del cacahuate, pero señala que obviamente hacen falta los apoyos, pues no tienen agua potable y sanitarios, pues realizan sus necesidades fisiológicas a la intemperie.
Agrego Chaparro que, se bañan cada que el clima se los permite, pues les resulta casi imposible hacerlo cuando está el viento muy helado o las temperaturas muy bajas.
Por último solicitaron a la ciudadanía que si pueden hacerles llegar cobijas, despensas o lo que sea su voluntad para poder soportar el extremo frío que se presenta en los campos menonitas y así continuar con su trabajo, el cual les permite llevar al menos un poco de ayuda a su familia que se encuentra en la sierra.
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